El País | 23.07.2018
Un centenar de gaditanos se vuelca para atender durante 20 días a los 2.000 inmigrantes retenidos en Tarifa
Para cuando los 630 inmigrantes del Aquarius estaban desembarcando en el puerto de Valencia —el pasado 17 de junio— Pepa, Leticia, María José, Fátima y María Luisa ya estaban arremangadas en un pabellón de Tarifa para responder a una llamada de auxilio: „Necesitamos mantas y toallas“. Lejos de las cámaras de Valencia, la desesperación cundía en las costas de Cádiz con la llegada de 500 inmigrantes durante ese fin de semana. Faltaba ropa, comida y, sobre todo, manos. Más de un centenar de vecinos respondieron a la crisis humanitaria y ahora, un mes después de aquello, han atendido a más de 2.000 personas y dicen estar ya coordinados para la siguiente llegada masiva.